La nueva publicación elaborada por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA): “Uso eficiente de la energía en las cadenas agrícolas de alimentos”, busca aumentar los niveles de productividad y competitividad mediante el uso eficiente de fuentes de energía y alcanzar la sustentabilidad de los sistemas productivos.

El libro fue presentado en el VII Seminario Latinoamericano y del Caribe de Eficiencia Energética, que se realiza en Montevideo, Uruguay. El evento cuenta, por primera vez, con representación del sector agrícola, y es organizado en conjunto por el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) de este país, la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) y la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El escrito contiene una sistematización de metodologías para el uso eficiente de la energía y busca contribuir con los desafíos y oportunidades de la agricultura, tales como, disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, promover el uso sustentable del suelo, reducir la huella de carbono y fomentar la gestión adecuada de las fuentes renovables de energía.
El autor de la publicación, el especialista en Energías Renovables del IICA, Orlando Vega, afirmó que “el objetivo es que sepamos hacer uso eficiente de los recursos naturales, llámese energías, agua, suelo. El libro promueve un uso más eficiente de la energía, ya que esta impacta en las estructuras de costo, tiene gran relevancia en las cadenas y trae consigo beneficios económicos, sociales y ambientales”.
La obra busca fortalecer las capacidades para la gestión de la eficiencia energética en los diferentes eslabones del proceso de agregación de valor y de contribución a la competitividad, en el marco del proyecto insignia del IICA de Cadenas Agrícolas.

Por su versatilidad energética, el sector agrícola es una fuente de insumos para producir otros productos energéticos. Es, además, consumidor final del aprovechamiento de la energía útil, la cual, a su vez, desempeña un rol clave en la seguridad alimentaria y nutricional.
“La energía es un insumo universal que se necesita a lo largo de cada una de las etapas de la cadena agrícola, desde la semilla o la investigación, en todo desarrollo de nuevas variedades y de mejoramiento genético hay energía implícita”, concluyó Vega.