Un simple balón de gas de 11 kg le permitió un grupo de estudiantes e investigadores de la escuela de diseño integral de la universidad católica de Chile UC, optimizar considerablemente el proceso de deshidratación de la fruta.

Sin necesidad de electricidad o de altas temperaturas, este grupo de investigadores liderado por Alejandro Duran logro acelerar el proceso de deshidratación y conservar el 90% de las propiedades de la fruta. “Lo que un deshidratador hace en uno o dos días, este lo hace en solo 3 horas”, detalla Duran.

Se hicieron varias pruebas para encontrar el material adecuado, que resultó ser el hierro laminado de un balón de gas convencional. “Usamos ese recipiente por que el material es el único que resiste al vacío que queríamos producir”.

El proceso es más sencillo de lo que parece. Para entenderlo, hay que imaginar una jeringa a la que se le tapa el orificio de entrada del aire y del otro lado se tira el tapón hacia afuera. Con eso, se hace crecer el espacio pero la cantidad de aire se mantiene igual. Con el balón sellado y la fruta adentro se jala una palanca que hace lo mismo: hace el espacio pero deja la misa cantidad de aire, lo que produce un vacío. Además disminuye la presión lo que hace que el punto de ebullición disminuya y se pueda evaporar agua a solo 10 grados Celsius.

El balón se abre y se limpia por dentro. Luego se instala una bandeja que recibe la fruta y se conecta a una máquina que lo sella y luego aumenta el espacio en su interior.

EL deshidratador hipobárico tiene capacidad para un kilo de fruta y para que funcione lo único que hay que hacer es abrir el recipiente, introducir la fruta en bandejas dispuestas en su interior, cerrar el balón y rodar la manilla y esperar 3 horas. Quedará la misma cantidad de aire pero con más espacio disponible, habrá menos presión y a diez grados Celsius el agua de la fruta se evaporara.