El chuchusmuti, ese mote blanco húmedo que es vendido en bañadores en mercados y calles, tiene mucho que aportar para beneficio de la salud humana.

Se obtiene del tarwi, una leguminosa de origen andino conocida por nuestras culturas ancestrales, cuya mayor cualidad es su altísimo valor proteico que alcanza al 50 por ciento , según datos proporcionados por la Fundación Proinpa y la empresa Panaseri que acaban de formar una alianza para dar valor agregado a ese alimento en Cochabamba.

Se conoce que en el tarwi, un segmento de su proteína llamada gamma conglutin, ayuda en la reducción de azúcar en la sangre, lo cual es beneficioso para pacientes con diabetes del tipo 2. Además, presenta una alta concentración (20 por ciento ) de aceites buenos no saturados.

Es rico en fósforo, calcio, hierro y zinc, y presenta un alto contenido de fibras, principalmente en la cáscara.

Todo ello, destacan ambas organizaciones, hacen del tarwi un alimento con altas propiedades nutritivas que puede complementar la dieta de niños, adultos y personas con problemas de diabetes e incluso es apto para celiacos.

La Fundación Proinpa hace énfasis en que debe consumirse con cáscara, así se logra un alto contenido de fibra dietética, que da la sensación de saciedad muy rápidamente y es muy recomendable para bajar de peso. Su contenido de hidratos de carbono es mínimo, más bien presenta aceites vegetales buenos, como los omegas 3, 6 y 9, además de altas concentraciones de calcio (Ca).

Procesar antes de consumir
El tarwi presenta un alcaloide tóxico que debe ser removido antes de su consumo.
Proinpa explica que tradicionalmente se expone el grano de tarwi a agua corrientes de ríos y arroyos para así obtener el chuchusmuti. “Lamentablemente en esta forma de procesado, por un lado se contamina el grano para el consumo humano, y por otro se contamina el agua con el alcaloide que es tóxico para los peces y otros animales que viven en el agua”, añadió Proinpa a través de un comunicado.
La forma más común de consumo de tarwi es el mote conocido como chuchusmuti.

Valor Agregado
Panaseri SRL, con el apoyo la Fundación Proinpa, acaba de lanzar al mercado el mote o chuchusmuti de tarwi envasado en conserva y bolsas herméticas con el nombre de Tarwix.

El objetivo de Panaseri, explica Proinpa, es poner en el mercado un producto que cumpla todas las normas de asepsia, con los registros sanitarios del Senasag que garanticen a la población un producto inocuo.
Se cultiva desde siempre, pero nunca fue popular, el tarwi es cultivado desde hace miles de años, pero su consumo nunca se pudo masificar porque entraron con la conquista otras leguminosas como las habas y arvejas, y porque requiere un procesamiento largo para eliminar el alcaloide; sin embargo, es importante en las zonas rurales, explica Proinpa.

Se cultiva principalmente en Potosí, Chuquisaca, Cochabamba y La Paz. Al ser una leguminosa y desarrollar una gran biomasa (follaje), fija nitrógeno al suelo e incorpora una gran cantidad de materia orgánica, lo cual mejora la calidad y fertilidad del suelo para todos los cultivos que entran en rotación.

Su nombre científico es Lupinus mutabilis. El tarwi pertenece al grupo de los lupinos; otras especies de lupinos se cultivan en Australia (Lupinus angustifolius) y en Europa (Lupinus albus).

Es también conocido como “tahuri” o “chocho” dependiendo de la región donde se produce.

Panaseri explica que su consumo es todavía limitado, a pesar de que es un grano que ofrece una gran versatilidad para su uso y propiedades nutritivas y medicinales importantes. Sin embargo, mucha de esta información aún es desconocida por la población boliviana.

Justamente con el objetivo de empezar a masificar el consumo, Proinpa decidió apoyar a la microempresa Panaseri para producir y comercializar el tarwi.

Algunas instituciones se propusieron diversificar los usos gastronómicos del tarwi en sopas, ensaladas, pastas, pizzas, etc. Además, cuentan con presentaciones en salsa de tomate y en un tipo de ceviche.

“Con el propósito de contribuir a toda la cadena productiva, se pretende generar un incremento de la demanda de tarwi por los consumidores locales, para que se traduzca en una mayor producción por parte de los agricultores que, a su vez, mejore sus ingresos, con importantes beneficios sociales y económicos para cientos de familias productoras y miles de consumidores que buscan alternativas sanas para su alimentación”, indicó Proinpa.