La Embrapa Agrobiología (Seropédica, RJ) recibió dos certificados de Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento (MAPA): El primero certifica la capacidad de los laboratorios para servir a industrias, empresas y otras instituciones en el análisis de la calidad de estos productos y el segundo, por su parte, reconoce a Embrapa Agrobiología como productora de inoculantes, que es también un primer paso hacia la producción en sí misma, ya que ahora será necesario proceder con el registro de productos con el mapa.

La Unidad ya había recibido el mapa luz verde para proceder con el análisis de la calidad de los inoculantes en octubre pasado, pero ahora efectivamente se emitió el certificado. De acuerdo con la ley, todo productor de propiedad de fertilizantes, correctivos o inoculantes necesita tener un laboratorio de control de la calidad, que puede ser propio o contratado. Con el certificado, el laboratorio de bioprocesos se convirtió en el único en Río de Janeiro registró el mapa para esta finalidad. De acuerdo con el investigador Jerri Zilli, esto va apermitir a la Unidad para proporcionar servicios de acuerdo con las reglas de mapas, garantizar un nivel de calidad para los productos analizados.

Para el investigador Luís Henrique de Barros Soares, que está por delante de Laboratorio de Bioprocesos, y es un reconocimiento a la labor de la Unidad, la certificación es una manera de contribuir a la mejora del mercado de inoculantes en Brasil. “Hay muchos productos en el mercado y no hay certeza de su eficacia. Muchos no son eficaces y terminan creando dudas en los agricultores, que suelen ir a desacreditar toda la tecnología. Desde el momento en que podemos dar fe de la calidad de los inoculantes, nos contribuyendo a mejorar el mercado y difundir su uso “.

En relación con la producción de inoculantes, investigador Jerri Zilli dijo que la expectativa es que el proceso está aun efectivamente finalizó a principios de 2017. “Estamos en nuestra manera de producir oficial en la Unidad. A finales del año que deberíamos a presentar para registrar el producto y luego, sí, después de la certificación por el mapa, vamos a ser capaces de producir inoculantes autorizados “, explica.

La producción de inóculo reconocida y estandarizada, de acuerdo con el investigador, se centrará en dos aspectos: la oferta por sí mismo UD, la satisfacción de las demandas de la investigación, y también el de alimentación externa, tanto para promover la tecnología de fijación biológica de nitrógeno como para satisfacer los pequeños productores que la industria no llega. Luis Henrique añade: “Nuestro objetivo siempre será la búsqueda, pero esta vez con una norma reconocida por el Mapa No hay ninguna intención de competir con la industria o el beneficio”