La edición digital de la revista National Geographic recoge esta semana la noticia sobre una innovación científica en Nanociencia y Nanotecnología, publicada por el profesor Miguel Valcárcel y la doctora Ángela López Lorente en la revista Trends in Analytical Chemistry de índice de impacto 7.5. Para el grupo de investigación, esta difusión por parte de la edición española de National Geographic “esta distinción respecto a las innumerables noticias científicas que aparecen cada día, es un gran respaldo para el Grupo FQM-215 perteneciente al ceiA3, que ve recompensada de esta manera su labor”.

Hasta este momento, los artículos en este contexto se dedicaban independientemente o bien a la caracterización/determinación de nanopartículas-analitos en muestras medioambientales, agroalimentarias, clínicas, etc. o al empleo de las nanopartículas como herramientas involucradas en el proceso de medida (ej. empleo de nanopartículas de oro en sensores para determinar mercurio tóxico en muestras de suelos, agua y pescado).

Investigadores del ceiA3 comprueban la mayor capacidad de las nanopartículas en la determinación de otras de su mismo tamaño en muestras ambientales, agroalimentarias y clínicas.

El entorno nanoscópico es muy diferente respecto a la escala humana o la microscópica. Los materiales tienen unas propiedades y un comportamiento muchas veces sorprendente. Por ejemplo, el color amarillo típico del oro se convierte en azul, verde o rojo al pasar de una escala macrométrica a otra nanométrica. Debido a esto, en los últimos treinta años, científicos de todo el mundo han desarrollado una carrera para caracterizar estos compuestos, de una escala tan pequeña que cabrían entre mil y 100.000 en el diámetro de un cabello humano, y para darles uso.

Hasta ahora, estas dos perspectivas, la de identificar y la de crear herramientas, habían ido por caminos paralelos. Investigadores de la Universidad de Córdoba (UCO) pertenecientes al ceiA3 han propuesto unirlas ahora en una tercera vía. Los científicos han observado que empleando nanoherramientas se incrementa la capacidad de extraer información de este mundo minúsculo.

“Hasta ahora, se trata de identificar nuevos compuestos, o bien se trata de darles un uso aplicado en sectores como la industria alimentaria o para la protección ambiental”, explica Miguel Valcárcel, catedrático de Química Analítica y responsable del grupo de investigación FQM-215 del ceiA3. “Fruto de nuestra experiencia, hemos observado que podemos crear nanomateriales que sirvan para la caracterización de otros nuevos, lo que incrementará notablemente el conocimiento en este campo”, expone.

La han denominado tercera vía en nanociencia y nanotecnología analítica y ha sido publicada en la revista científica Trends in AnalyticalChemistry en 2016. La publicación ha tenido notable éxito entre la comunidad científica, puesto que ya aparece citada en medio centenar de artículos posteriores desde su publicación.

El estudio presenta ejemplos en los que se observa la determinación de nanomateriales usando estas herramientas nanoscópicas. Para la detección de nuevos elementos, los investigadores han probado con nanotubos de carbono, muy apreciados y usados en diferentes industrias, tanto para crear bicicletas más ligeras como para filtrar el agua o desarrollar baterías recargables. También con nanopartículas de oro o de plata. “

Lejos de ser algo del futuro lejano, la nanotecnología ya está presente en la vida cotidiana. Se estima que, en 2020, tres de cada cuatro productos alimentarios que se vendan en Estados Unidos tendrán base tecnológica. Se emplean por ejemplo en la detección de fenoles en aceite de oliva, determinación y eliminación de nanocontaminantes en el medio ambiente.