El Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (Idiaf) tiene un centro de producción de plantas sanas en Baní, con el propósito de reducir los efectos devastadores del Huanglongbing (HLB) en las plantaciones de cítricos, declaró el director del organismo, Rafael Pérez Duvergé.

La producción de yemas para plantas sanas de cítricos lo coordina el investigador Luis Matos, especialista en protección vegetal. El proyecto es apoyado por la Misión Técnica y la embajada de Taiwán en el país.

Tienen instaladas casas malla en un área aislada de la Estación de Frutales de Baní para producir yemas certificadas libres de enfermedades sistémicas de importancia comercial.

Además el uso de tecnologías basada en biología molecular para el diagnóstico de este tipo de enfermedades es la base para la producción y certificación de materia de plantación sana.

Explicó que su objetivo es realizar los diagnósticos y declarar los materiales iniciales libres de enfermedades, para ser entregados a los viveristas certificados para su multiplicación y producción de plantas comerciales para las plantaciones de los productores interesados.
Matos recordó que entre los frutales, el cultivo de los cítricos fue el más industrializado y el que más empleos directos generaba en el país debido a que la producción anual llegó a 450 toneladas, con un valor estimado en RD$153 millones, según el Idiaf.

Se le presentaron problemas fitosanitarios que han obstaculizado el despegue de la citricultura, como las enfermedades de la Tristeza, el Cáncer de los Cítricos y más reciente el HLB, una de las enfermedades más devastadoras de este cultivo.

La aparición de esta enfermedad, causada por la bacteria Candidatus Liberibacter transmitida principalmente por injertos y el insecto vector Diaphorina citri, plantea la necesidad de definir una nueva estrategia de producción de cítricos basada en la obtención y la multiplicación de material sano de plantación, dijo Matos.
Recomendó que para cualquiera de las enfermedades que tenemos en los cítricos del país, lo fundamental es la producción de plantas sanas. “También debe haber un efectivo control del vector de la enfermedad, porque si no lo controlamos las plantas se van a volver a enfermar y vamos a caer en la misma situación. Para eso se están tomando la referencia de los países que están más avanzado que nosotros, como Brasil y Estados Unidos, en especial, el primero, porque tiene grandes extensiones de cítricos que le permiten manejarlas de una manera diferente a como ha ocurrido en Estados Unidos y en otros países del mundo”.

En Brasil la citricultura se basa en la erradicación de las plantas enfermas, lo que trae como consecuencia aplicaciones de químicos y fertilizaciones continuas para mantener los cítricos en producción, mientras, en Estados Unidos, después de una alta infección lo que se estaba haciendo era aplicaciones de unos componentes nutricionales que le permitían a las plantas la emisión de nuevas raíces y con esto producir nuevos nuevos brotes, flores y frutos.

Matos dijo que eso traía como consecuencia la regeneración del problema y quizás la producción se podía mantener hasta cierto punto, pero con eso también sube el problema de la bacteria en las plantas, por lo que se da un sube y baja. Se incrementa en algún momento la producción, pero vuelve y se cae, porque la población de la bacteria es de difícil de control.