Adiós a los problemas de contaminación, al alza en el precio de los combustibles y a la posibilidad de que, al terminarse el petróleo nos enfrentemos a una crisis energética sin precedentes.
El uso de combustibles fósiles como energía para la mayoría de los vehículos en el mundo, ha provocado que los problemas de contaminación atmosférica en el mundo tengan estragos que afectan directamente la salud de las personas. A esta situación se le suma la certeza de que el petróleo es un recurso no renovable, por lo que si se sigue dependiendo de éste, una crisis energética de proporciones catastróficas será inevitable en el futuro.

Además, los constantes incrementos en el precio de la gasolina en México tunden constantemente la economía de los consumidores de combustibles. Para atender estas problemáticas, la industria automotriz está apostando por coches con motores híbridos y eléctricos.

Un combustible desarrollado por científicos mexicanos del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), a base de productos agrícolas.

Este biodiesel tiene como particularidad la reducción de emisiones contaminantes en relación a las gasolinas normales, y su producción ayuda además, al desarrollo y beneficio de la economía de los productores agrícolas.

Es producido a partir de aceites obtenidos de semillas como la soya y la palma de aceite. El que fue desarrollado en particular por los investigadores mexicanos, surge del trabajo con especies como el piñón y la higuerilla; así como de la caña de azúcar y yuca para la generación de etanol.

A partir de entonces, no sólo se han hecho pruebas con este combustible extraído de fuentes renovables, también se ha desarrollado un plan para localizar las zonas geográficas más convenientes para la producción de piñon e higuerilla (materias primas básicas para la creación de este desarrollo), e incluso se han generado tecnologías para mejorar el cultivo.