En estos días de invierno, nada como disfrutar de las típicas mermeladas del sur. Con mayor razón si son caseras y orgánicas. “Sabores de Arique”, emprendimiento innovador de Olivia Gallardo, ofrece desde Valdivia este tradicional producto que nos identifica.
Sabores de Arique produce variados tipos de mermeladas, entre las que destacan: mosqueta, membrillo con murta, membrillo con manzana limona, zarzaparrilla roja y negra, guinda, grosella y mermelada de mora, pudiendo encontrarse tanto en Valdivia como en reconocidos emporios del país, exitoso emprendimiento que ha contado con el apoyo de INDAP desde sus inicios.

Olivia comenzó su negocio de mermeladas, en primera instancia solo vendiendo pulpa de mosqueta. Al pasar el tiempo comenzó a elaborar mermeladas de distintos frutos que se encontraban en su campo, pero con un distintivo especial: “Vi que mucha gente vendía lo mismo, entonces las quise hacer distintas, con azúcar orgánica. Postulé a un programa que se llama Prodesal (Programa de Desarrollo Local) de INDAP, quienes me asesoraron en mi emprendimiento; y de ahí en adelante me fui para arriba”, relata.

“INDAP me ha apoyado en casi todo, sala de proceso, capacitación en cuanto al diseño de etiquetas, capacitación para insertarme en el mercado, asesorías en distintas áreas. Tengo otros emprendimientos que igual me han ayudado, pero el de mermeladas es mi negocio estrella, pues la gente tiene mucho interés por ellas, ya que hoy se quiere consumir más sano, natural, sin preservantes ni químicos y mis mermeladas se caracterizan por ello”, asegura Olivia Gallardo.

La fórmula es sencilla, se trata únicamente de la mezcla pastosa de fruta cocida y azúcar orgánica, pero sus combinaciones y el cariño con que Olivia realiza la receta, aprendida de su madre, hacen que “Sabores de Arique” destaque sobre las demás.

La fabricación de mermeladas es un proceso sencillo pero laborioso. Olivia señala que el primer paso es elegir el tipo de fruta. En su selección es importante verificar que estas sean sanas, ni magulladas ni excesivamente maduras, y por supuesto, que sean totalmente orgánicas. “Compro frutas que realmente sean orgánicas; por ejemplo, las grosellas las traigo de un huerto orgánico de Osorno donde hay un productor que es certificado, también traigo de afuera la mosqueta, la cual es 100 % natural”.

El color y aroma fuerte son muestras de un buen sabor, explica, la fruta seleccionada se pela, se retiran los cuescos y se corta. Se deja macerar con la característica azúcar orgánica traída directamente de Brasil, la cual, al igual que la fruta que utiliza Olivia tiene certificación de ser un producto orgánico; el tiempo dependerá de la cantidad de agua y del fruto, ya que su cocción es fundamental para lograr una excelente mermelada. Finalmente, una vez lista la confitura, se introduce en frascos, los que pueden permanecer en condiciones óptimas durante dos años aproximadamente.

“El INDAP me ayudo en el financiamiento de la sala de procesos, es ahí donde yo realizó mis mermeladas, en este mismo lugar tengo una bodega donde almaceno los productos. INDAP te apoya con la construcción, asesorías y todo lo antes mencionado, pero uno tiene que colocar de su parte, ser constante y cumplir con las metas”, indica Gallardo.