Comenzó vendiendo aceitunas, pero a poco andar optó por dedicarse a la olivicultura. Se capacitó y hoy produce 15 mil litros al año.

Así, adquirió dos máquinas para moler el fruto y un decantador que separa aceite de orujo. Su emprendimiento, Don Ángel Azzáit, fue tomando forma rápidamente y en la actualidad, gracias al apoyo de INDAP, INIA, Sercotec y ProChile, tiene una planta automatizada que produce 15 mil litros de aceite al año y ha asistido a ferias en Verona, Nueva York y Hong-Kong, entre otros países.

La parcela de don Ángel y su familia hoy suma 9 hectáreas y está ubicada en el fundo Tátara, en el kilómetro 17 que une a Vallenar con Huasco, una zona muy conocida por el fenómeno del desierto florido y también por sus vastas extensiones de olivos, cuyo aceite es uno de los productos más importantes de la agricultura local.

En todo este tiempo la producción ha sido variable, dependiendo del recurso hídrico y también de la mano de obra, que es muy escasa en la época de cosecha y para la mantención de los cultivos. Pero incluso así logró pasar de los 800 litros en el primer año de su emprendimiento a los 15 mil en la mejor de las temporadas.

Además de la planta elaboradora, don Ángel posee bodegas de almacenamiento y una sala de envasado, infraestructura que también presta servicios a otros olivicultores de la zona.

El emprendedor dice que nunca ha contado sus olivos, sólo sabe que tiene 6 hectáreas sembradas con cuatro variedades de plantas: Sevillana y arbequina, las principales, además de manzanilla y frantoio. Vender su aceite en las ferias locales y en las ExpoMundoRural de INDAP, los llamados circuitos cortos, “donde me queda más utilidad a mí, el consumidor paga menos y ganamos los dos”.

Su secreto para hacer un aceite de calidad es seleccionar sólo los frutos sanos de la recolección, que se realiza a partir de enero, “cuando están recién pintando, entre verdes y maduros”, y exprimirlos de inmediato para aprovechar su frescura. “Eso significa sacar menos aceite, pero de mejor calidad”, afirma. “Lo otro es mantener limpias las máquinas, para que no queden residuos que se puedan oxidar”.