El Parque de las Ciencias expone un espacio dedicado a los avances tecnológicos de la producción del aceite. El olivo es más agradecido que muchas personas, por cada beneficio te devuelve veinte.
El aceite de oliva es uno de los bienes más preciados de la tierra andaluza, más si cabe en la zona oriental, y gracias a esta proximidad, el Parque de las Ciencias de Granada expone en su espacio divulgativo vinculado a las universidades andaluzas, la innovación tecnológica y las investigaciones que permiten optimizar el rendimiento del aceite de oliva, además de un taller olfativo y cromático para diferenciar los tipos que existen.

Todo esto será posible gracias a la exposición que cierra el curso 2015/2016 del programa Ventana a la Ciencia, un espacio en el que han participado 38 grupos para mostrar la investigación que se desarrolla en las universidades de Andalucía y acercar sus avances a la población, en colaboración con la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía.

Este espacio de divulgación científica centra su mirada en el proceso de producción del aceite de oliva, sector de gran relevancia en la economía de Andalucía oriental. A través de esta exposición muestra los avances propiciados en los campos de la robótica, automática y visión por computados de la Universidad de Jaén, que se destinan a la mejora del rendimiento desde la maduración de la aceituna en el árbol hasta su transformación en aceite. El grupo de investigación de la universidad jiennense trabaja sobre dos grandes líneas y muestra al usuario del Parque de las Ciencias cómo a través de un sistema de cámaras y sensores se puede hacer un seguimiento en tiempo real de la evolución del fruto en los propios olivos.

Respecto a los beneficios de aplicación de la robótica, permite modernizar las campañas de recogida de la aceituna, no sólo enfocado en los cultivos intensivos que están mejor diseñados, sino también en los cultivos de olivar tradicional.

Una ventana a la ciencia que también muestra un sistema de sensores que permite agilizar la discriminación de las aceitunas que llegan a las almazaras y distribuirlas así en función de las características del tipo de aceite que se quiera producir. Finalmente, para dejar buen sabor a los visitantes, estos podrán completar su experiencia con un taller olfativo para diferenciar los diferentes tipos de aceite, de los cuáles también podrán realizar un análisis cromático con dispositivos LabQuest.