Llegar a estas tierras no es fácil. En suelos empedrados, en una geografía cada vez más árida, Agrícola Pililén en Cabildo es testigo de una nueva manera de enfrentar los problemas de agua y de helada.
La falta de superficie para el palto llevó al INIA, en su rol de validar y estudiar el uso de nuevas tecnologías a investigar sobre tecnologías para producir fruta ya que la superficie para plantar paltos es cada vez más escasa. Una posibilidad es el uso de cubiertas plásticas en palto.

En la Agrícola Pililén, Provincia de Petorca, administrada por el ingeniero agrónomo Allent Vega, se estableció una hectárea de palto bajo invernadero con el propósito de disminuir el consumo de agua y aumentar el rendimiento cambiando las condiciones microambientales. Estos cambios micrometeorológicos permitirían darle al palto condiciones climáticas más parecidas a su origen subtropical.
El especialista del INIA La Cruz, Raúl Ferreyra plantea que: “De acuerdo a las diferentes mediciones dentro del invernadero es posible bajar el consumo de agua en un 30 a 40%”.

El uso de esta tecnología significa aumentar los costos de producción en aproximadamente 3 mil dólares anuales por hectárea”.
Eso sí, prefiere ser cauto en su análisis. “En palto es la primera iniciativa y esto es una investigación. Por lo tanto, se trabaja a nivel experimental, no sabemos si va a funcionar. Suponemos que va a ser rentable. Pero, es una apuesta y a través de una serie de mediciones se verá si podemos disminuir la pérdida de agua por evaporación”.
El desarrollo de esta tecnología de paltos bajo invernadero permitiría disminuir la evapotranspiración al modificar la temperatura, humedad relativa, radiación y viento colocando los paltos bajo condiciones controladas de invernadero.

Los esfuerzos que ha hecho el país han sido para mejorar las pérdidas de agua por percolación profunda o escurrimiento superficial a través del cambio de riego superficiales a sistemas localizados (goteo o microaspersión). Sin embargo, argumenta el especialista, “es posible aumentar la eficiencia del uso del agua al disminuir la evapotranspiración sin afectar los rendimientos al cambiar el microclima en las plantas”.
En uva de mesa existe a nivel de país alrededor de 400 hectáreas bajo plástico. También se ha producido un incremento interesante de la superficie bajo plástico en cerezos y arándano.

En cuanto a las mediciones que se realizan (en su mayoría automáticas) a través de un registro de las variaciones microclimáticas, temperaturas, humedad relativa, viento radiación neta, déficit de presión de vapor, Eto (Evapotranspiración del Cultivo de Referencia) y control continuo (cada 30 minutos) de la humedad en el suelo.
También se realizan mediciones, tanto dentro como fuera del invernadero, de caudales de la cantidad de agua que se está aplicando, desarrollo vegetativo, producción, balances de energía entre radiación neta, calor latente y calor sensible. Además de llevar un control de la variación de energía en el suelo, de modo de conocer cuánto es la evapotranspiración del palto.

Destacan otro tipo de estudio como el análisis fenológico del palto y polinización. Esto último ha permitido saber el número de visitas de abejas que llegan a la planta.
En opinión de Raúl Ferreyra, existe una gran probabilidad que este proyecto sea exitoso en palto. “Esta tecnología permitiría poner un segundo piso a nuestros campos ya que podríamos disminuir los requerimientos hídricos y aumentar el rendimiento”.
Sin duda, una apuesta novedosa que permitiría a la industria aumentar la oferta ante un escenario de falta de requerimiento hídrico y con escasas áreas disponibles para establecer palto y que ofrezca las condiciones climáticas ideales para producir este frutal.
El proyecto cuenta con el financiamiento del FIA además del aporte de la Exportadora Cabilfrut y el Ministerio de Agricultura; y, será ejecutado entre el 2017 y 2019. El nombre del proyecto es “Estrategias para disminuir los requerimientos de agua de riego en paltos como herramienta para enfrentar la escasez hídrica en la provincia de Petorca”. Lo dirigen Alejandro Antúnez, director responsable y Raúl Ferreyra Espada, codirector, junto a un equipo técnico que recorre cientos de kilómetros. a lo menos dos veces por semana. para realizar múltiples mediciones. Ellos son Valeska Rojas Bravo, ingeniero agrónomo y Diego García Gómez, técnico agrícola nivel superior en fruticultura.