Técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) crearon una bomba de río para la zona patagónica tecnología, que mejora el acceso al agua. La bomba fue fabricada con una manguera enrollada dentro de un tambor y una hélice que transfiere la fuerza del río y permite que el agua se eleve hasta un tanque.
Basada en un diseño de Arquímedes y desarrollada por especialistas del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (IPAF) Región Patagonia y del INTA Cipolletti, la bomba flota en los cauces y utiliza la fuerza del movimiento hídrico para dar riego y facilitar el consumo doméstico en producciones familiares, ubicadas en zonas sin acceso a la energía eléctrica.

“La bomba de río es un implemento que se sirve de la energía cinética de los cursos de agua -ya sean arroyos, canales o ríos- para elevar el agua para riego y consumo”, explicó Lucas Zanovello, especialista del IPAF (del INTA) Región Patagonia.
En tanto, la bomba consta de una serie de bobinas de manguera que se ubican en forma arrollada dentro de un tanque, el cual es colocado a nivel de flotación en el río e impulsado por una hélice.

“Al estar parcialmente sumergidas, estas bobinas giran con la fuerza del curso de agua y toman pulsos alternados de agua y aire, que generan la presión suficiente para cargar un tanque a determinada altura”, describió Zanovello.
Lo curioso del sistema, ya adoptado en cuatro campos del Alto Valle, es que no se fabrica a escala industrial, por lo que la única manera de conseguirlo es a través de la construcción con elementos reciclados.

“Si bien no hay fabricantes que lo vendan ya armado en Latinoamérica, es muy sencillo y cada productor pueda hacerlo en su casa o junto con los técnicos del INTA que brindan apoyo en cada agencia de extensión”, expresó Zanovello.
Por su accesibilidad económica, resulta viable la colocación de varias bombas en un mismo curso de agua para ampliar la capacidad de riego productivo y conformar un sistema continuo de provisión hídrica.

“Esta tecnología -aún a nivel de prototipo- funciona las 24 horas, todo el año y bombea hasta 7.000 litros de agua por día”, estimó el técnico.
En esa línea, calculó que “una familia consume entre 300 y 500 litros diarios de agua, por lo que el excedente queda disponible para uso productivo”, precisó.
Zanovello anticipó que desarrollan un simulador informático que, con la incorporación de variables ambientales y parámetros de caudales, brindará recomendaciones técnicas para el diseño de la bomba adaptada a la zona.

“Nos planteamos hacer una difusión abierta para que la mayor cantidad de gente conozca la tecnología y técnicos -del INTA y externos- adquieran las capacidades para construir este tipo de bombas y puedan replicarlas en diferentes ambientes y cursos de agua”, apuntó.
Hasta el momento, las bombas se probaron sobre: el Río Negro,cerca de la confluencia de los ríos Neuquén y Limay; el principal canal de riego de la ciudad neuquina de Senillosa; Río Limay a la altura de Plottier y en un canal de la zona de Centenario, también Neuquén-.
“Si bien son zonas del Alto Valle bajo riego, los prototipos abastecen áreas marginales que están por encima de los canales y por debajo de los ríos principales”, indicó Zanovello.

Para que funcione la bomba, la velocidad mínima del curso de agua comprobada para el prototipo construido es de 0,3 metros por segundo y en cuanto a la profundidad, debe colocarse en flotación sin rozar el lecho.
El diseño de esta tecnología es una adaptación del “tornillo de Arquímedes”, recuperado a mediados de 1700 por un metalúrgico inglés que fabricó el helicoide.
Más recientemente, en 1985, se generó una patente y en la actualidad hay grupos de investigación que estudian su funcionamiento.