Completamente “made in Chile”, la profesora Marina Gambardella junto a su equipo de trabajo, desarrollaron tres nuevas variedades de frambuesas que mejoran la producción y calidad de esta fruta en nuestro país. Para que tengan el sello de la casa de estudios en la cual fueron creadas, se bautizaron como Santa Teresa, Santa Clara y Santa Catalina. Las tres nuevas variedades destacan por su capacidad de florecer a lo largo de toda la caña. Además, son productivas entre febrero y fines de abril, es decir, casi un mes más que la variedad que se utilizaba hasta la fecha.

La académica Marina Gambardella ha trabajado durante siete años para llegar a este resultado. Hoy sus variedades acaban de ser licenciadas en Españas para ser utilizadas allá. Muy pronto serán enviadas también a Italia, México, Perú y Australia. Chile es el tercer productor de frambuesas congeladas en el mundo, sin embargo su producción por hectárea es muy baja. Esto se debe en parte a que la variedad utilizada hasta la fecha es la Heritage, la cual se adapta bien al clima chileno, pero es de bajo rendimiento y no tiene las características de fruta que hoy exige el consumidor. “Para que Chile pudiera mantener el liderazgo en este mercado, el desafío fue crear variedades en las condiciones chilenas de cultivo, con buen rendimiento, fruta de mayor tamaño y muy buen sabor”, explica Marina Gambardella.

Además de la profesora Gambardella, el equipo de investigación está integrado por la profesora Pilar Bañados y las candidatas a doctoras: Elida Contreras y Javiera Grez. Hoy ya se cuenta con tres variedades que cumplen con estas expectativas: destacan su precocidad y capacidad de florecer a lo largo de toda la caña. Además, son productivas entre febrero y fines de abril, es decir, casi un mes más que Heritage. Su producción por hectárea es mayor, lo que beneficia al pequeño productor y también, a largo plazo, al consumidor, porque reducirá su precio. La profesora Gambardella cuenta que, Queríamos que tuvieran el sello de nuestra Universidad, por eso quisimos elegir el nombre de tres santas. Santa Clara en honor al Papa Francisco y a la santa jesuita de su misma orden. Santa Teresa en honor a la única santa chilena, y Santa Catalina porque es la patrona de los trabajadores”, cuenta la investigadora.

Respecto del mejoramiento genético de frutas en Chile, Marina Gambardella explica que hasta el momento existe un retraso si nos comparamos con otros países competidores. “Esto le está causando problemas al mercado chileno porque no puede acceder a ciertas variedades, por ejemplo, hay algunas que son de uso exclusivo de sus creadores y no se autoriza su uso fuera de una cierta área. Recientemente, instituciones de Gobierno han tomado conciencia de esta debilidad de la fruticultura chilena y se están impulsando políticas de desarrollo para la actividad de mejoramiento varietal en especies de alto impacto económico”.

En este momento no usamos ingeniería genética, pero sí estamos aplicando otras biotecnologías como marcadores moleculares, cultivo de meristemos, entre otras. Estas herramientas son fundamentales para apoyar el trabajo de conseguir una nueva variedad”, explica la académica