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PRESENTACIÓN

El Seminario Internacional de la Red INNOVAGRO en el 2016 se enfoca al análisis de la transformación del sistema agroalimentario hacia formas de producción más sustentables. La degradación de recursos naturales, el cambio climático y la demanda de alimentos de una población mundial creciente presionan hacia sistemas sustentables de producción.

Países desarrollados y en desarrollo impulsan de manera importante la innovación y la gestión de la innovación en la búsqueda de modelos de desarrollo que promuevan el desarrollo económico del sector agroalimentario y garanticen la seguridad alimentaria de manera sostenible.

Por ello se analizará en el Seminario el impacto de la innovación y los procesos de gestión de la innovación en los enfoques orgánicos, agroecológicos, de intensificación sostenible y climáticamente inteligente en los sistemas agroalimentarios y en el desarrollo de políticas que contemplen soluciones a dos de los desafíos más grandes del sector: cambio climático y seguridad alimentaria.

La agricultura orgánica es una forma de producción que propone evitar e incluso excluir totalmente los fertilizantes y pesticidas. Ha cobrado gran fuerza en el contexto global, constituyéndose en una actividad prometedora para los sectores agroalimentarios. Esta forma de producir, está asociada en gran parte a la agricultura familiar, presenta contribuciones significativas a las economías rurales, al medio ambiente y la biodiversidad, y al bienestar social de las poblaciones que la practican; por lo que ofrece un alto nivel de bienes públicos. Además presenta mercados internacionales definidos, en crecimiento, que constituyen opciones económicas y comerciales importantes para los productores (IICA, 2012). Sin embargo, es cuestionada porque los rendimientos medios son más bajos y ponen en duda la capacidad de respuesta a la demanda de un población mundial en crecimiento, por tanto, el gran debate con este sistema gira en torno a si es posible que se pueda producir en cantidades suficientes para alimentar el mundo.

La agroecología (Altieri, 1999) tiene un enfoque de la agricultura más ligada al medio ambiente y a los procesos sociales, se centra en la producción y en la sostenibilidad ecológica del sistema de producción, alienta a los investigadores a conocer de la sabiduría y habilidades de los campesinos, y a identificar el potencial de re-ensamblar la biodiversidad a fin de crear sinergias útiles que doten a los agroecosistemas con la capacidad de mantenerse o volver a un estado innato de estabilidad natural. El rendimiento sustentable de los agroecosistemas proviene del equilibrio óptimo de cultivos, suelos, nutrientes, luz solar, humedad y otros organismos coexistentes.

Por su parte, la adopción de prácticas de intensificación sostenible de la producción agrícola (FAO, 2012) se basa en los procesos ecosistémicos naturales, que implican aprovechar la fertilidad del suelo, los servicios de polinización, la regulación natural de las plagas y las enfermedades y las prácticas agronómicas respetuosas con el medio ambiente para aumentar la eficiencia y la resiliencia de los sistemas de producción agrícola. La gestión de los conocimientos y el fomento de la capacidad son factores determinantes del éxito en esta. Se trata de incrementar la producción sin causar daños ambientales y el agotamiento masivo de los recursos naturales. Este nuevo modelo conserva y mejora los recursos naturales aprovechando la contribución de la naturaleza al crecimiento de los cultivos, desde la materia orgánica del suelo hasta la regulación del flujo de agua, y puede adaptarse a condiciones y lugares concretos.

El enfoque de agricultura climáticamente inteligente (FAO 2010) coincide con los anteriores enfoques en la búsqueda de mejoras en la capacidad de los sistemas para prestar apoyo a la seguridad alimentaria e incorporar medidas de adaptación y de mitigación en las estrategias de desarrollo agrícola sostenible. Sus prácticas, enfoques y herramientas están dirigidas a aumentar la resiliencia y productividad de los sistemas de producción agrícola, a la vez que reducen y eliminan emisiones de gases efecto invernadero, GEI.

Finalmente, otro enfoque alternativo a contemplar es el de “economía azul” (Pauli, 1994) presentado como informe para el Club de Roma, que consiste en basarse en el conocimiento acumulado durante millones de años por la naturaleza para alcanzar cada vez mayores niveles de eficacia, respetando el medio y creando riqueza, y traducir esa lógica del ecosistema al mundo empresarial, de esta manera es posible llevar innovaciones reales, científicamente contrastadas y económicamente viables. La propuesta busca generar empleo, establecer capital social y guíar a la economía y a la sociedad hacia la sostenibilidad.

Los anteriores enfoques sustentables requieren de innovaciones vinculadas a los procesos ecosistémicos que les permitan enfrentar el cambio climático y la seguridad alimentaria, generando nuevos conocimientos científicos o combinando elementos del conocimiento científico tradicional con los nuevos conocimientos para una producción de alimentos suficiente, en cantidad y calidad, que no cause daños ambientales ni agote los recursos naturales, y que además, sea rentable para los diferentes actores de la cadena de valor agroalimentaria.

Por ello, diversos actores del sector agroalimentario, miembros de la Red INNOVAGRO y especialistas analizaremos el papel estratégico de la innovación en las cadenas de valor y en los alimentos “orgánicos”, “funcionales”, sostenibles vinculados a las cadenas alimentarias, así como su impacto y los nuevos desafíos en la productividad, competitividad, sustentabilidad y equidad en el sector agroalimentario.

Asimismo, analizaremos las oportunidades en el mercado y en las políticas de los países que transformen en el corto, mediano y largo plazo la alimentación y la agricultura y en conjunto el sistema agroalimentario

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